08 feb. 2019

Precariedades abruman al Politécnico Máximo Gómez

Baní. En las hojas del diario de campaña del general Máximo Gómez había impregnado un sueño. Sus manos habían redactado sobre varias páginas el anhelo de que se erigiera un centro educativo en la tierra que lo vio nacer: Baní, de la provincia Peravia.

Este deseo se vio materializado a partir del año 2000 cuando se abrieron las puertas del politécnico que lleva su nombre, para recibir a jóvenes con deseos de superación y crecimiento personal.

Guiados por la ambición de Gómez, quien era conocido como el generalísimo; un total de 31 maestros brindan en la actualidad preparación técnica a 515 estudiantes que provienen de diversos lugares del país.

Durante estos casi 19 años, que cumple el próximo día 14, han tenido que brindar docencia con marcadas precariedades, así como albergar en su internado a alumnos provenientes de diferentes municipios, quienes se han visto afectados por el reducido espacio donde tienen que habitar.  

Otros de los problemas que les atormentan son la falta de energía eléctrica y la ausencia de un comedor para que puedan desayunar, almorzar y cenar de una forma “digna” y “organizada”.  

Eran las 9:30 de la mañana cuando el pasado martes un equipo de LISTÍN DIARIO arribó al Politécnico Máximo Gómez. Desde la entrada, la ausencia de energía eléctrica se pudo percibir. El calor y la oscuridad se habían apoderado de las aulas, laboratorios y de los espacios donde imparten talleres de las áreas técnicas.

Con este panorama había iniciado el calendario de enseñanza. Los abanicos estaban estáticos y, aunque las puertas y ventanas se encontraban abiertas, el calor se sentía en todos sus espacios.

La falta de energía los ha llevado a solo brindar clases prácticas dos días a la semana, y a utilizar los aparatos electrónicos en determinados momentos, cuando se enciende la planta eléctrica. “Director, vamos a encender la planta un momento, ¿usted va a necesitar algo?”, dijo la asistente, al interrumpir la entrevista que un equipo de reporteros realizaba en aquel momento.

El director del centro, Hugo Gil, explica que esta es una de las escenas que más se repiten. Sostiene que casi 60 % de la subvención que reciben del Ministerio de Educación (Minerd) es utilizada para el combustible.

“Tenemos muchos problemas con este presupuesto porque nunca nos alcanza. Como se nos va más de la mitad en combustible, casi no nos rinde para otras obligaciones. Los jóvenes aprenden y aman los días de práctica por esa razón se consume tanto para llevar energía a los talleres”, explica Gil.


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