01 oct. 2020

Estado de la Educación Secundaria en América Latina y el Caribe. Aportes para una mirada regional

Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales

Presentación

En América Latina y el Caribe se vive un escenario de profundas incertidumbres. Aunada a la crisis del multilateralismo, la gran recesión económica y el desempleo, todas ellas en un marco de una grave crisis sanitaria generada por la COVID-19, tiene consecuencias devastadoras para la región. El mundo post-pandemia necesariamente deberá ser muy distinto si se quiere un mundo mejor. No sabemos qué forma tendrá, pero tenemos la responsabilidad de aportar conocimientos para que sea mejor que el que dejaremos atrás.

(…)

FLACSO presenta este año 2020, un nuevo Informe Anual de la Región, desarrollado a partir de la expertise académica de sus 13 Unidades Académicas con la finalidad de aportar desde su posición y experiencia nuevos conocimientos al debate regional. Esta iniciativa busca abordar una temática social específica, este año referida a la educación, desde distintas perspectivas para analizarla y reflexionar desde el pensamiento crítico, desgranando las características y retos que tiene cada país y la región en su conjunto, para plantear recomendaciones de política pública que apoyen la búsqueda de un desarrollo inclusivo, justo, integral y sostenible. 

Educación secundaria y la desigualdad social en República Dominicana. Oscar Amargós; Magda Pepén Peguero. FLACSO República Dominicana

Cobertura e inclusión

El intervalo de edad normativa para el primer ciclo de educación secundaria es de 12 a 14 años, y el del segundo, de 15 a 17 años. De acuerdo con la proyección de la población de la Oficina Nacional de Estadística (ONE), la demanda potencial global de educación secundaria, para el año 2017 sería 1.15 millones; de ese total, el 51% y el 49% es de sexo masculino y femenino, respectivamente; según zona, el 82 reside en zona urbana. Desde el criterio de edad normativa, la población que debería estar inscrita en el primer ciclo, al año 2019, suma 582 mil, y en el segundo, un total de 574 mil personas, para un gran total de 1,156,000 personas. 

¿Cuál es la demanda potencial de educación secundaria en el presente? La demanda potencial está constituida por la población que está en condiciones de acceder al siguiente nivel debido a que completaron el precedente.

La matrícula correspondiente al año escolar 2017-2018 en la educación preuniversitaria fue de 2,736,697 estudiantes distribuidos en todos los niveles educativos. Los de secundaria (ambos ciclos), sumaron 924,714, que representan el 33.8% de la matrícula total en todos los niveles.

La demanda potencial global estimada para el nivel secundario para el año lectivo 2019-20, sería de 1,010,526 estudiantes; en consecuencia, la actual oferta, sumando ambos ciclos, atiende el 92% de esa demanda por lo que los no incluidos serían alrededor de 85,812 (8%). Para el segundo ciclo o educación secundaria alta, la demanda potencial es de 451 mil y el nivel de atención es de 392 mil lo que revela que alrededor de 59 mil (12%) está excluido de la ruta para alcanzar el nivel mínimo de escolaridad que los mantendría fuera de la pobreza.

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Según modalidad, para el año escolar 2017-2018, el 80% (360 mil) de todos los estudiantes matriculados en el segundo ciclo (secundaria alta), corresponde a la MG; el 18.6% (67,109) a la de ETP y el resto (1.4%), a la de Artes. A nivel mundial la cobertura de la ETP en este nivel educativo ha disminuido, pero se ha expandido a nivel terciario. En América Latina y el Caribe

En el caso de República Dominicana, junto con Argentina (16%), Venezuela (15%), Jamaica (9%), Brasil (8%) y Nicaragua (5%), es de los países con la proporción más baja en el balance entre la educación general o académica y la ETP; por cada 4.3 estudiantes de la MG, sólo uno está adscrito a la Educación Técnico Profesional.

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En los últimos cuatro años, la ETP del nivel secundario ha sido objeto de atención del MINERD; de hecho, es una de las diez intervenciones que el Ministerio ha priorizado en su Plan Estratégico 2017-2020. Entre las acciones de mayor relevancia que este impulsa, se destacan la conversión de liceos convencionales en politécnicos o centros especializados; el desarrollo de nuevas infraestructuras (aulas y talleres), y sobre todo, la implementación de un nuevo currículo elaborado bajo el enfoque de competencias laborales que contempla 17 familias profesionales y 52 titulaciones de bachilleratos técnicos.

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La asistencia escolar del grupo de referencia disminuye conforme aumenta la edad. El MINERD (2019: 11) reporta que el nivel de participación de los que tienen 12 años es de 92.7%, en tanto que el de los de 17 años disminuye a 74.9%. Esto tiene incidencia en el número de adolescentes y jóvenes que se encontraría fuera de la educación secundaria; en efecto, según el repositorio de datos del Banco Mundial, en cifras absolutas, para el 2017, habrían alrededor de 139 mil jóvenes fuera del segundo ciclo del nivel secundario, y de estos, más de la mitad (57%) son mujeres. En los últimos 7 años se ha producido una contracción significativa de los que están fuera de la escuela. En el 2010 sobrepasaban los 200 mil, para una reducción de un 31%.

Indicadores de eficiencia interna

El promedio anual de la tasa de promoción, en los últimos diez años lectivos, es menor al 90%, aunque en algunos años (2010-2011 y del, 2016 al 2018) se situó por encima de ese umbral. Una distancia de diez puntos porcentuales respecto al umbral ideal (100%) se puede interpretar como de baja la eficiencia.

En el caso del abandono escolar, el promedio se sitúa en casi cuatro puntos porcentuales (3.68%) durante el período de referencia lo que indicaría una importante reducción de este indicador si se compara con el comportamiento del año 2003- 2004, que fue de 13.3%.

La República Dominicana, comparada con el resto de los países de América Latina, estaría entre los de mejor desempeño. Sin embargo, otras fuentes que se refieren a este indicador difieren del presentado en los reportes del MINERD.

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En efecto, en el año escolar 2016/17, la matrícula en tercer grado era de 179,801 estudiantes, pero al año escolar siguiente (2017/18), la de 4to. Grado, que es donde empieza el segundo año de la secundaria alta, los inscritos sumaron 153,193, para una diferencia 26,608 estudiantes; es decir, una “pérdida” de 14.8% de un año a otro; esa proporción de abandono se mantiene también en los grados quinto y sexto. Esto significa que, en sólo un año, se desescolarizaron o excluyeron un total de 67,396 estudiantes para un promedio por grado de 22 mil estudiantes.

Cuadro 1 Cantidad de estudiantes matriculados y excluidos por grado. Año escolar 2016-2017 y 2017-2018

Grado
considerado

Año escolar y
matrícula por grado

Cantidad y porcentaje
de excluidos o pérdida
con respecto al grado
anterior

 

2016-2017

2017-2018

Cantidad

%

Tercer grado

179,801

-

 

 

Cuarto grado

151,133

153,193

26,608

14.80%

Quinto grado

129,346

129,346

21,787

14.40%

Sexto grado

-

110,345

19,001

14.70%

Total

 

 

67,396

 

Idealmente, la tasa de abandono escolar debería aproximarse a cero, en consecuencia, el comportamiento de este indicador devela alta ineficiencia del sistema. Desde la perspectiva cuantitativa, esta problemática se sitúa como uno de los principales retos del país en materia de acceso y permanencia en la educación secundaria; incluso, aunque aparentemente no está correlacionado con el estancamiento de la cobertura, en principio, se puede admitir como un factor contribuyente. El abandono escolar es un problema cuyas raíces son multicausales; es decir, disminuir o erradicar esta situación, no es sólo responsabilidad de las autoridades educativas. 

Conclusión del nivel

De acuerdo con la CEPALSTAT, el porcentaje de personas de 20 a 24 años con educación secundaria completa ha venido aumentando desde el año 2000. En ese año la tasa era de un 38.1%; al 2010, sube 55.7% y en el 2016, alcanza el 62.8%. Este cambio puede interpretarse como una mejora de la eficiencia educativa dominicana. Sin embargo, en los últimos diecisiete años, el crecimiento promedio anual es de sólo un 3%. En consecuencia, si se toma en cuenta al año 2017, el 62.8% de los jóvenes con edades comprendidas entre 20 y 24 años, lo ha logrado, a ese ritmo, la meta vinculada con en el objetivo 4 de los ODS el país no podrá alcanzarla. Al ritmo actual se conseguiría cuatro años más tarde (2024).

Los resultados finales de las políticas implementadas 

Una revisión de los resultados alcanzados por los estudiantes en las PN en los últimos seis años muestra que el desempeño promedio es deficiente 

y no hay señales de progreso. El promedio de cada asignatura (Lengua Española, 18.23- MG- y 20.14- MTP; Matemática, 17.06- MG- y 17.86- MTP; Ciencias Sociales, 17.99- MG- y 18.68 -MTP; y Ciencias de la Naturaleza, 17.08- MG- y 18.03- MTP), estaría indicando que los estudiantes de la República Dominicana que concluyen el nivel secundario, no están logrando el nivel de aprendizaje previsto en el currículo y, por tanto, la calidad de la educación servida, queda cuestionada. 

El valor de las calificaciones obtenidas en las PN por parte de los educandos se puede admitir como indicador de la calidad de la educación servida. Los datos disponibles indican que el país está a una distancia considerable del objetivo de mejorar la calidad. Sin embargo, aunque no se debe admitir como “consuelo”, esa situación no es solo privativa de la República Dominicana. De acuerdo con el informe UNESCO del 2013 “la insatisfacción con la calidad de la escuela secundaria es generalizada y ha sido persistente en el tiempo en la mayoría de los países de América Latina”.

Por su parte, la prueba PISA, tomando en cuenta de que no valora el aprendizaje de los que concluyen el segundo ciclo del nivel secundario, el deficiente desempeño de los estudiantes dominicanos en las PN queda confirmado con esa medición; por ejemplo, la del año 2016, reporta que la República Dominicana en Ciencias y en Matemática, ocupó el último lugar, y en Lectura, la posición 66 de 70 países participantes; en la versión del 2018, también ocupó el penúltimo lugar.

Sobre la base de ese desempeño, se puede anticipar que los estudiantes que estarían en proceso de completar la educación secundaria egresarían sin el nivel de conocimiento y de gran parte de las habilidades que les facilitarían, a aquellos que tuvieran la oportunidad de continuar su trayectoria educativa, o a los que decidan ingresar al mercado laboral, aumentar sus probabilidades de obtener buenos resultados en esos contextos. 

Contribución de la educación secundaria al desarrollo del país

¿Está el mercado laboral dominicano demandando mayores niveles educativos a los aspirantes a ocupar plazas de trabajo? Si bien la proporción de los ocupados con educación secundaria en el 2016 (un 36%) es menor del total de ocupados sin ningún nivel y nivel primario (39%), si a los que tienen estudios secundarios se les suma los ocupados con estudios de nivel superior, entonces se puede afirmar que se registra un incremento en la demanda de mayores credenciales educativas a la población activa para aquellos que aspiran lograr su inserción laboral en el sector formal de la economía.

En el sector formal se observa que la distancia entre los ocupados con más educación (educación secundaria y universitaria) y los de menor capital cognitivo, es definitivamente alta; por ejemplo, en el 2007 la diferencia era 39.5%, y en el 2016, se eleva a 55 puntos porcentuales. De igual manera, los empleados en el sector formal con educación secundaria son más que la proporción de aquellos que sólo cuentan con educación primaria o no poseen ningún nivel.

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En resumen, los datos confirman que la población que cuenta con educación secundaria y más, tienen mayor probabilidad de conseguir trabajo en el sector formal de la economía; en consecuencia, la educación secundaria en la actualidad cobra mayor relevancia de la que pudo tener en el pasado, sobre todo, si se toma en cuenta el contexto actual y futuro de la economía local e internacional que está exigiendo “una fuerza laboral con más sólidas habilidades en matemáticas, lenguaje y comunicación, así como más flexibilidad, creatividad y capacidad para el trabajo conjunto” (Wolff y Moura, 2000: 5).

Conclusiones. Los retos de la educación secundaria en el horizonte del 2030

Todos los instrumentos de políticas públicas mencionadas en este informe fijan como prioridad lograr la expansión y el aumento de las tasas de matrícula y, aunque en menor énfasis, mejorar la calidad y la eficiencia que son las dos clases de políticas educativas que, según Stein, Tommasi, Echebarría, Lora y Payne (2006), se pueden clasificar las iniciativas impulsadas en América Latina en los últimos décadas.

El objetivo de expansión y aumento de la matrícula de la educación secundaria, ahora sobre todo en su segundo ciclo, reiterado en todos los documentos oficiales sobre política educativa, aún no se ha logrado en el nivel deseado. Los indicadores clave (tasa, neta y bruta) indican una distancia amplia frente al horizonte de convertir este nivel en obligatorio; además, en el caso de los acceden, los indicadores de eficiencia interna ponen en primer plano la problemática de la desvinculación de los estudiantes antes de culminar el nivel.

De igual manera, el gasto y las acciones orientadas para apoyar los factores que influyen en la mejora de la calidad como son los recursos materiales y humanos, el proceso de enseñanza y aprendizaje, entre otros, son insuficientes, y como efecto de ello, el nivel de aprendizaje, del saber hacer y del saber ser de los estudiantes, se sitúa en el rango inferior de las escalas que se utilizan para valorar los resultados de la educación secundaria dominicana.

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Última actualización: Abril de 2021