17 ene. 2018

Niños fuera de la escuela. Estudio de la exclusión educativa en República Dominicana

MINERD-UNICEF (2017). Iniciativa Global (UNICEF-UIS UNESCO). Santo Domingo, República Dominicana.

Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF)

 

La educación obligatoria es impartida predominantemente en centros educativos públicos: de cada 10 alumnos de primaria y secundaria, 8 asisten a centros de gestión estatal. No obstante, para los tres grados del nivel inicial (maternal, kínder y preescolar) las cifras indican que solamente 4 de cada 10 estudiantes asisten a centros estatales. La matrícula escolar es predominantemente urbana: un 18,6% del total asiste a escuelas ubicadas en el ámbito rural.

Por su parte, la educación de adultos recibió una matrícula de 265 mil estudiantes. Se destacan 103.600 jóvenes entre quince y veintiún años como población focal en la promoción del derecho a la educación, ya que llegan a la educación de adultos tras situaciones de fracaso en sus trayectos escolares.

Con respecto a la permanencia de los niños, niñas y adolescentes en el sistema educativo, cada 100 estudiantes que asistían a primer grado de primaria en 2003-2004, pasados doce años se encuentran 52 estudiantes en los salones de clases. Este documento se ocupa de analizar los procesos que afectan a esa otra mitad que ha sufrido situaciones de reprobación y abandono de la escuela, a veces temporal, y otras, definitivo. Se propone dimensionar la exclusión escolar e identificar cuáles son los puntos del recorrido por la educación obligatoria donde el sistema está dejando fuera la mayor cantidad de estudiantes o empobreciendo la experiencia educativa de aquellos que permanecen dentro de la escuela.

Hacia la consolidación del derecho a la educación

El sistema educativo de la República Dominicana ha mejorado de manera significativa en los últimos años. El acceso al nivel primario ha sido casi universalizado. La matrícula de los estudiantes que tienen entre cinco y catorce años creció un 12% entre los años 2005 y 2015, con picos de 17% para los niños y niñas de cinco años y 16% para los jóvenes de doce a catorce años.

Este informe releva los desafíos aún pendientes para consolidar el derecho a la educación para la infancia y la juventud en el país. Completar el acceso al nivel inicial y aumentar la oferta de educación secundaria con una regulación de las trayectorias de los estudiantes que permita superar la reprobación y el abandono en el marco de una enseñanza de calidad son desafíos que esperan una respuesta. 

UNICEF define la exclusión efectiva como el porcentaje de la población que tiene entre cinco y catorce años de edad y no asiste a la escuela (UNICEF-UIS/UNESCO, 2015). Es decir, niños, niñas y adolescentes que no son estudiantes pero tendrían que serlo porque estudiar forma parte de sus derechos: 18,2% de los niños y niñas de cinco años de edad se encuentra fuera de la escuela. En idéntica situación está el 2,1% de los niños de seis a once años, el 2,5% que tiene entre doce y catorce y, por último, el 9,9% de los adolescentes de quince a diecisiete años.

De manera complementaria, se define la exclusión potencial a partir de la proporción de estudiantes en riesgo, es decir, aquellos que tienen su lugar en la escuela y han accedido a ella pero están en riesgo de no completar los niveles educativos obligatorios.

Las barreras que originan la pérdida de la calidad educativa

La disminución de los aprendizajes, el malestar en los vínculos y la reprobación inciden con intensidad en los perfiles de la exclusión y en la población que se halla en situación de pobreza. Los resultados de las evaluaciones nacionales e internacionales se mantienen en niveles bajos para las expectativas y necesidades de desarrollo del país. Existen barreras que inciden en la calidad educativa porque atañen a los procesos de enseñanza y, en consecuencia, dificultan la inclusión escolar de los niños, niñas y adolescentes. La calidad se define a partir de la eficacia de los aprendizajes, la eficiencia en las trayectorias, la equidad en la distribución y el apoyo destinado a quienes más lo necesitan, la relevancia de los conocimientos y capacidades que se desarrollan en la escuela abogando por su pertinencia para los contextos donde las prácticas educativas se desarrollan. 

¿Cuáles son los condicionantes de la calidad en el sistema educativo?

Un primer condicionante de la calidad educativa son las propuestas de enseñanza.

El enfoque de los documentos curriculares propone avanzar hacia un aprendizaje articulado en torno a competencias, relevante y duradero, con énfasis en la integración de los contenidos de las diferentes áreas. Un segundo condicionante de la calidad es la organización institucional, que puede producir brechas de oportunidad educativa. Un tercer condicionante son las representaciones sobre los estudiantes y sus posibilidades de progresar. El efecto Pigmalión (Rosenthal y Jacobson, 1968), señala que los profesores que tienen altas expectativas de sus estudiantes enseñan de tal manera que amplían sus oportunidades de aprender. En tanto, el análisis de los resultados de las pruebas PISA ha introducido el concepto de alumno resiliente para denominar a los niños, niñas y adolescentes que consiguen buenos logros académicos sin importar que provengan de entornos desfavorables (OCDE, 2011b) porque en los centros escolares a los que asisten les ofrecen “oportunidades para aprender, y el fomento de la confianza en sí mismos y la motivación para que puedan lograr el máximo de su potencial” (OCDE, 2011b). Por último, el clima vincular en la escuela influye de modo decisivo en el aprendizaje, incide en 70,3% de los resultados y predice el logro en 94,6% de los casos (UNESCO-LLECE, 2010).

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Última actualización: Mayo de 2018